Toledo fue amurallada por los romanos. Muchas de sus piedras fueron reutilizadas en muros construidos posteriormente, ya que el perímetro original fue posteriormente triplicado. Los árabes ensancharon la ciudad y las murallas. Tras la Reconquista, las murallas fueron nuevamente adelantadas en línea exterior y se construyeron nuevas puertas.
Las puertas de la Muralla que se conservan actualmente (empezando por el sector noroeste y circunvalando el perímetro de la muralla en sentido horario) son: puerta del Cambrón o de los Judíos, la puerta de Alfonso VI o puerta Vieja de Bisagra, puerta de Bisagra (Bab Sagra), puerta Nueva de Bisagra o puerta del Campo, la puerta del Vado, la puerta de Valmardón, la puerta del Sol, la puerta de Alarcones, la puerta de Alcántara y la puerta de los Doce Cantos. La puerta de la Sangre fue reconstruida en 1945, pues fue destruida durante la Guerra Civil.
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